Relaciones en tiempos del Coronavirus

Relaciones en tiempos del Coronavirus

La primavera y el verano suelen venir acompañados de corazones, palabras de amor y un espíritu romántico. Este año, con el virus, las restricciones en las salidas y el distanciamiento social lo impiden, al menos en su versión física. Por eso queremos investigar cómo son y serán las relaciones en tiempos del Coronavirus.

El confinamiento por la pandemia ha supuesto un reto para muchos, ya estemos solteros o en pareja. Tras más de cincuenta días encerrados en casa la tensión ha ido en aumento ¡no nos aguantamos ni a nosotros mismos! Muchos solteros se han regodeado en su soltería, pero otros han visto las orejas a la soledad. Muchas parejas han sufrido baches, en algunas ocasiones insalvables. Lo que ha hecho que las consultas de cómo manejar las relaciones en tiempos del Coronavirus se hayan disparado online, en psicólogos y en catálogos de libros. La cuarentena ha marcado, en la mayoría de los casos, un antes y un después en las relaciones (presentes y potenciales).

Cómo ha ido todo en el paraíso de las parejas ya formadas

Tener parejas afecta a muchas cosas, y, evidentemente, también a la economía personal. En estos tiempos, 2,6 millones de españoles están afectados por un ERTE y nos acercamos como un tren sin frenos a una crisis económica global sin parangón. Por ello, a esas parejas ya formadas, o a las que están por conocerse, esto nos afecta sobremanera. Para muchas cosas, ser dos es más económico; es decir, el amor le viene genial a nuestros ahorros. Salvo en los casos en los que los problemas por la economía familiar, ocasionados por la pérdida del empleo o de ingresos, han supuesto crisis sentimentales. Como demuestra el hecho de que hayan aumentado las consultas para reducir las pensiones de alimentos.

Relaciones en tiempos del Coronavirus

El ahorro que supone vivir en pareja frente a vivir solo se estima en torno a un 30%. Este ahorro es resultado de varias vías: la primera es que en una casa hay una serie de gastos fijos, independientemente de cuantas personas se hagan cargo de ellos. Por ejemplo, la cuantía del alquiler; mucha gente no puede hacer frente a un alquiler con sus ingresos pero, si la cantidad se divide entre dos, sí. Lo mismo ocurre con las hipotecas, claro. Por otro lado, hay gastos variables: la luz, el gas… pero muchos de ellos depende del consumo y no de la gente que viva en la casa. Caso de la luz, en el salón de casa estará encendida ya haya una persona o tres en la estancia. Teniendo en cuenta esto, una sencilla cuenta demuestra que la capacidad de ahorro en pareja es superior que viviendo solo.

<<Tras las vacaciones estivales un 30% de las parejas se divorcian. Tras la pandemia del Covid será peor>> aseguran los expertos.

Pese a todo esto en 2018 los hogares de una persona eran 4.705.381 frente a los 5.621.911 de los hogares formados por dos personas. El Instituto Nacional de Estadística (INE) estimaba que en 2033 las casas para uso individual serán unas 6 millones, casi un 30% del total. Cifra que subirá un poco más después de este año, pues el confinamiento ha acercado a algunos, pero alejado a otros. De hecho, el aumento de consultas legales sobre los divorcios (añadido a la casi paralización de la justicia durante el estado de alarma) está provocando un colapso de los procesos judiciales a este respecto, según asegura la Asociación Española de Abogados de Familia.

El periodo de reclusión ha supuesto una auténtica prueba de fuego para las relaciones en tiemposRelaciones en tiempo del coronavirus del Coronavirus. El confinamiento ha supuesto más tiempo de convivencia (como ocurre en vacaciones o Navidad, fechas tras las cuales también suele haber un repunte en las separaciones) Pero este caso ha sido algo diferente, pues se ha tratado una convivencia obligada y privada de libertad en el hogar, sin tiempo para el esparcimiento individual.

Y es que las relaciones en tiempo del Coronavirus no han cambiado en sus bases, y los engaños tampoco. Un diario nacional publicaba, por ejemplo, el caso de Pedro de 27 años, que se hizo Tinder en medio de la cuarentena. Tiene pareja, <<que no sabe nada de esto>>, avisaba, y además afirmaba que no iba a quedar con nadie sino que lo hacía por hablar con otras personas. Otro diario, daba a conocer el caso de Juan, que mientras su pareja pasa la cuarentena con su familia, dice que lo usa Tinder <<exclusivamente para hablar con otras chicas. Simplemente, me siento solo y me aburro>>.

Y, los solteros en busca de pareja, ¿Cómo lo han gestionado?

Pues los solteros estamos más hambrientos que nunca, que no desesperados, eso nunca (se reconoce). Parece ser que el miedo y la incertidumbre no están haciendo mucha mella en alteración de la sangre que cada año provoca la primavera.

Relaciones en tiempos del Coronavirus

Mientras hemos estado confinados hemos hecho más uso del habitual de las aplicaciones de citas, un 52%. Es que el aburrimiento es muy malo. A pesar de no tener la posibilidad del encuentro físico, todas estas aplicaciones han aumentado su tráfico; Tinder alcanzó su récord histórico de swipes el pasado 29 de marzo. De hecho, las inscripciones han subido un 23%.

Algunos aprovechan el Coronavirus para mostrar su lado divertido o espontáneo, como los perfiles de Estefi, que se define como <<Negativo en Coronavirus, positivo en perreo>> o de Alex, que dice estar <<buscando algo que hacer después de la cuarentena para perder los kilos que voy a ganar>>. Y es que no hay que olvidar que han nacido muchas relaciones en tiempos del Coronavirus.

El cambio obligado de comportamiento, Meetic lo ha definido como slow dating: Cada vez hay más conversaciones entre usuarios, empezando a prestarle más importancia a las relaciones emocionales que a las físicas. Aquellos que no se podían juntar, pero tampoco querían perder esa parte sexual, han hecho uso de un clásico entre las nuevas generaciones (una paradoja ¿eh?) el sexting.

¿Y en cuanto al sexo?

En cuanto a relaciones sexuales se refiere, según afirma la guía de sanidad neoyorquina, la pareja sexual más segura es uno mismo. Pero si ya nos hemos aburrido de nosotros mismos, la mejor opción con quien convivimos y hemos pasado la cuarentena, aclaran los expertos. Y si no existe, ¡porque no tenemos pareja! es alguien conocido, que sepamos que no lo ha pasado ni lo porta, que se haya hecho algún test o algo.

Como ya se ha repetido hasta la saciedad, el virus se mueve con la gente: cuando más nos movamos más circula el COVID. por este motivo, diferentes sexólogos a nivel internacional aseguran que en caso de mantener relaciones con alguien que no viva en nuestra casa, sea con la menor cantidad de parejas posible.

El principal problema lo tienen aquellos que pretendan intimar con un desconocido. Poco se sabe aún de las formas de contagio del Coronavirus, y por ahora la ciencia no ha encontrado evidencia de que se transmita a través del semen o los fluidos vaginales. Pero el virus puede estar en la mucosa de la boca y faringe, en el resto de vías respiratorias y en el tubo digestivo. Por ello, cualquier tipo práctica sexual con una persona infectada conlleva un gran riesgo de contagio. Esto supone que, en lo que al sexo corresponde, y solo en lo que respecta al COVID, la práctica que menos riesgo tiene es la penetración vaginal.

Mientras todo se normaliza, aunque ya podamos salir “ un poco” nos quedará seguir tirando de la imaginación y las nuevas tecnologías; leer nuestro blog para ver artículos tan curiosos como este (sí, somos muy modestos) y, evidentemente, ir cargados con gel desinfectante y mascarilla, ante el riesgo de quedar como Michael Jackson ante nuestro ligue.


Feminismo

Etiquetarnos en el Feminismo

En las televisiones, medios escritos, internet… aparece hasta la saciedad el término Feminismo. Pero junto a él también lo hacen el de Machismo, Feminazi, Antifeminismo o Ginocentrismo, entre otros ¿tenéis claro el significado de todas ellas? Os exponemos en este post las diferencias entre Feminismo y sus derivados o antónimos.

Parece ser que hoy todo y todos tenemos que tener una etiqueta que nos defina. Pero, muchas veces, elegir esa etiqueta escapa de nuestras manos. Unas veces nos auto-imponemos estos distintivos. Y, aunque sea muy radical definirnos solo por un aspecto de nuestro intelecto, físico o condición sexual, es mejor opción que cuando esa etiqueta nos viene impuesta por la sociedad o terceros. Y una de las más habituales últimamente está relacionada con el Feminismo.

Uno de esos distintivos más habituales, en los tiempos que corren, es especial para mujeres y políticos, es el de Feminista. Mas, precisamente la política, su mal uso o vínculos con ideas no coherentes. Ha llevado a que se malinterprete su significado. Sí que es cierto que en muchos aspectos este término se ha politizado, perdiendo así tanto su esencia como parte de su significado para parte de la población. A lo largo de la historia del Feminismo, se ha relacionado con el  Comunismo, el Socialismo, el Anticapitalismo, el Ecologismo o el Antirracismo.

Cómo lo ve y vive la sociedad

El summum de este movimiento en las calles se materializa el 8 de marzo, Día

Feminismo

de la Mujer Trabajadora. Este día, cada año, miles de mujeres de cientos de países, salen a la calle pidiendo igualdad de derechos y recordando la importancia de su presencia en ámbitos como el laboral (pues estas manifestaciones suelen ir acompañadas de una huelga). Esa marea morada este año ha sido menos multitudinaria, en todos los países teníamos la sombra del COVID, y ha movido en Madrid a 120.000 personas.

Feminismo

Feminismo

Feminismo

 

FeminismoFeminismoLa principal petición en estas manifestaciones ha sido la abolición del patriarcado. Entendiendo este como la forma de organización social que reserva la autoridad solo al sexo masculino; haciendo que la mujer no pueda asumir un liderazgo político, autoridad moral, privilegios sociales o control sobre la propiedad. Evidentemente, en España poco a poco esta estructura ha ido cayendo.

Tenemos que volver la vista atrás, a 2018, año en el que tuvo lugar una movilización sin precedentes contra la desigualdad de género (brecha salarial, discriminación o violencia sexual). Situando a España a la vanguardia del feminismo mundial, con cifras oficiales de 170.000 personas en Madrid y 200.000 en Barcelona (como las ciudades con más presencia de las 120 manifestaciones convocadas en España ese año). Pero ese, evidentemente, no es su inicio. Y es que los movimientos de lucha por la igualdad entre hombres y mujeres nacieron en Francia a finales del siglo XVIII, ligados a la Revolución Francesa.

Etiquetarnos como feministas

Además, en torno a este calificativo de feminista han nacido otros, antónimos, derivados, relacionados… haciendo que sus ideales le diluyan. Por eso nos planteamos explicar qué es cada uno, para que, en caso de querer etiquetaros, lo hagáis sabiendo con qué movimiento os identificáis. Nuestro trabajo no es nuevo, sino que en las redes ha dado mucho que hablar, entre los más famosos el hilo de Twitter de la argentina Julia (historiadora cansada de que los términos de malinterpretasen)

Antes de empezar queremos aclarar que no pretendemos juzgar, criticar ni sentenciar a nadie, pues en Cover Seguros para Jóvenes aceptamos todo tipo de creencias y pensamientos, siempre y cuando no suponga hacer daño a nadie.

Qué es el Feminismo.

La palabra ‘feminista’ comenzó a utilizarse a raíz del escrito El hombre-mujer en 1872, en el que se describía apoyar la lucha de la igualdad de derechos como un proceso de “feminización” similar al de los enfermos de tuberculosis. Teniendo esto en cuenta, podemos entender mejor las tres olas en las que el feminismo se divide a lo largo de la historia. La primera, en Francia durante la Revolución de finales del siglo XVIII; la segunda, de mediados del siglo XIX a del XX; y la tercera, desde finales del siglo XX.

Dentro del movimiento feminista podemos encontrar el Feminismo Liberal, el Radical y el Feminismo abolicionista. El primero, el Feminismo Liberal o de Igualdad, se basa en la idea de que los roles de género no existen y que son una consecuencia de la educación y cultura recibidos al nacer. Por ello busca que la mujer pueda disfrutar del mismo estatus de que disfrutan los hombres. Está abiertamente a favor del liberalismo económico; pues fue precisamente por el Capitalismo que la mujer logró su emancipación del varón. Defiende la igualdad de oportunidades y reconoce las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, asumiendo que estas no deberían ser un impedimento para lograr la igualdad efectiva. 

¿Y el Feminismo Radical?

Mientras que el Feminismo radical se define como una corriente que sostiene

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que para lograr eliminar la desigualdad social es indispensable atacar la raíz del problema: el patriarcado y el hecho de que el género es una asunción totalmente cultural, y es el fruto de la desigualdad entre ambos sexos (rozando el Transfeminismo, teoría basada en que tanto el género como el sexo biológico son construcciones sociales). Este movimiento es el que goza de mayor popularidad, se vincula con valores como el Anticapitalismo, el Marxismo, el Ecologismo, el Animilitarismo, el Pacifismo, el Antirracismo y el Antilberalismo.

De esta última corriente derivan el feminismo de la diferencia, que aboga a la diferencia sexual como liberador de la mujer; y el Feminismo socialista, el cual sostiene que la mujer sufre una opresión por parte del patriarcado y por el capitalismo, afirmando que ambos están íntimamente relacionados.

El Feminismo Abolicionista comparte muchas características con el Feminismo Radical. Pero, además se posiciona abolicionista en la prostitución, la pornografía y la maternidad subrogada. También comparte bases con el Feminismo Radical el Feminismo Separatista, aunque este no está basado en un principio de igualdad; reconoce las diferencias, naturales o adquiridas, entre hombres y mujeres; y sostiene que la mujer debe mantenerse al margen de toda relación con los hombres para desarrollarse plenamente (abogando, por tanto, por el sexo lésbico como vía para el desarrollo de la sexualidad femenina) 

Antifeminismo

El contrario del Feminismo no es el Machismo, pues para eso el Feminismo debería abogar por la superioridad de la mujer. Sino que el término antagónico es el Antifeminismo. Los antifeministas se oponen al movimiento social que pide nuevos derechos para el género femenino, argumentando que en los países desarrollados la igualdad de derecho ya es una realidad.

Se trata de una corriente iniciada en el siglo XIX como reacción al sufragio femenino. Afirman que el Feminismo alienta la misandría; es un intento de reprogramación de las tendencias biológicas de la gente (entre otros motivos por negar las diferencias innatas entre los sexos); es, además, promotor de cambios sexuales y la decadencia de este acto (poniendo como ejemplo el aumento de encuentros esporádicos) y que es una fuerte colisión contra las normas religiosas.

Hablemos de polos opuestos: Ginocentrismo y Machismo.

El Ginocentrismo trata un enfoque dominante y exclusivo de la mujer, tomando como universalmente válido el punto de vista de la mujer y solo este. La primera referencia de este término la podemos encontrar en la obra The Open Court publicada en 1897. Por su definición, evidentemente, se trata de una teoría de pensamiento que poco tiene que ver con el Feminismo, pero muchas veces es confundido con este ¿por qué? Tanto la falta de información de aquellos que que confunden la alusión “feminismo” a lo femenino, y vinculan este último a la supremacía de la mujer. También se utiliza la definición del Ginocentrismo para referirse al Feminismo de forma voluntaria, para confundir a los demás y demonizar el movimiento feminista.

El opuesto, literal, es el Machismo. Que se define como la actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres o la forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón. Se trata de una ideología que engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias basadas en la autosuficiencia y orgullo del hombre en los distintos ámbitos de la vida. Algunos críticos vinculan el Machismo con la discriminación contra los homosexuales, considerándolos no "masculinos".

¿Y dónde queda el hembrismo?

El hembrismo suele utilizarse como contrario al Machismo, aunque el primero no se define como un sistema con existencia real, sino como la actitud particular de algunas personas que abogan por la prevalencia de las mujeres sobre los hombres. Muchos colectivos rechazan el término, explicando que se emplea de forma peyorativa para atacar los postulados feministas. Por tanto, la principal diferencia entre el Feminismo y el Hembrismo es el rechazo unilateral del que parte el segundo frente a la integración deseada del primero.

Este término, tan oído en los últimos años, en especial desde que VOX apareció en la palestra se ha extendido. Este término interesado de Hembrismo busca reemplazar al de Feminismo, con ello pretenden hacer uso del significado peyorativo de la palabra hembra (significado malintencionado que no existe)

Mas en los últimos años, el término hembrismo está adquiriendo otro significado, especialmente en psicología y sociología. Algunos especialistas emplean esa etiqueta para aquellas mujeres que muestran una exagerada actitud de sumisión, pasividad y resignación frente al hombre.

Entramos en términos peyorativos

El término feminazi se utiliza de forma peyorativa contra las feministas, generalmente, radicales, argumentando, como ya hemos comentado, que el

Feminismo

Feminismo no busca la igualdad entre hombres y mujeres sino la preponderancia de estas. Este término aporta un fuerte contenido emocional, al hacer referencia al nazismo. Jackson Katz, educador en contra de la violencia de género, sostiene que no existen las feminazi, sino que éste es un término de propaganda utilizado para acosar al silencio cómplice de las mujeres que de otro modo podrían desafiar la violencia de los hombres.

El problema viene, como con otras cosas ¡ojo! con aquellas mujeres que utilizan las medidas y leyes a favor de las mujeres para aprovecharse, creando así una mala imagen en las feministas. Caso, por ejemplo, de las denuncias falsas de maltrato de género para conseguir beneficios en los divorcios, la custodia de niños… no son la mayoría de mujeres las que hacen uso de estas tramas, pero su repercusión social cuando hay casos es amplia, y son estos casos los usados por Machistas, Antifeministas y otros colectivos para demonizar el trabajo y labor de auténticos feministas. Haciendo parecer, como muchos creen, que el feminismo es un movimiento centrado en actividades y acciones  de odio hacia el sexo masculino.

¿Y qué sacamos de todo esto?

Vemos como cada vez hay más etiquetas, más valores teóricos, más movimientos. Pero en muchas ocasiones, menos conocimiento (algo sorprenderte en los hijos de la Era de la Información). Nos sumamos a manifestaciones, marchas o festivales porque está de moda, es lo que se espera de nosotros o porque va contra corriente y queremos ser radicales. Pero, aveces, no nos molestamos en saber qué significa exactamente lo que hemos puesto como definición en nuestra biografía de Instagram.

Cada uno es libre de elegir en qué pensar y como vivir su vida, siempre y cuando no haga daño a nadie y con quien lo comparta esté de acuerdo. Pero hagámoslo con cabeza y no porque nadie: padres, partidos políticos o amigos nos los inculquen y nos molestemos en investigar que es. Y, sobre todo, definámonos a nosotros mismos con una o con mil palabras, pero no cometamos el error de etiquetar a nadie.

Recordad que cada viernes publicamos en nuestro blog ;-)


Filosofía noruega de Sisu

Deberíamos practicar más la filosofía noruega del Sisu

La filosofía noruega del Sisu, cuyo término no tiene traducción literal al castellano, aunque lo más cercano sería <<tener arrojo frente a las adversidades>> es centenaria en países nórdicos.

Los golpes que la vida, la crisis y esta pandemia nos dan nos enseñan mucho. Entre otras cosas, que la perseverancia, la solidaridad y el trabajo en grupo nos ayudan a salir de todo. De hecho, con la que nos está cayendo estas semanas, se podría decir que los españoles tenemos mucho sisu. Pero ¿qué es la Filosofía noruega del Sisu?

¿De dónde sale Sisu? de Finlandia, es un concepto con el que este pueblo se identifica, además de tener una construcción cultural en torno al mismo. Pues al esconder diferentes significados, unidos pueden considerarse una filosofía de vida; nueva para nosotros pero que nos ayudaría a salir fortalecidos de los momentos de difíciles.

Los cimientos de esta forma de ver los problemas son:

Gestión del estrés

Ante la incertidumbre, algo tan necesario en estos tiempos con tantos altibajos laborales y económicos. El estrés genera sentimientos de descontrol, saturación e incapacidad de afrontar el día a día; haciendo que perdamos la capacidad de disfrutar. Incluso de que perdamos los nervios: lanzando el móvil contra una pared tras una discusión telefónica (para lo que os recomendamos el Seguro de Tecnología de Seguros para Jóvenes Cover) o dando  puñetazos a las paredes (para eso también tenemos seguro, el Seguro de Salud de Seguros para Jóvenes Cover, aunque también una recomendación ¡no pegues puñetazos a las cosas!) Si queréis saber si estáis estresados hacer este test.

Resiliencia 

Enfrentarse a una situación crítica y salir con éxito de la misma supone sobrevivir a la misma, saber recuperarse y salir reforzado. No quiere decir que no suframos, ya que el dolor y la tristeza es algo natural al pasar por traumas. Es una de las bases más importantes de la filosofía noruega del Sisu.

Capacidad de resolución de conflictos

Las personas que siguen esta filosofía no rehúyen los problemas, sino que buscan soluciones cuando aparecen; suele ser gente que goza de buena inteligencia emocional y gran capacidad de percepción. Pues enfrentarse a ellos no solo es confrontarlos, sino hacerlo tomando las mejores decisiones.

Entender que después de la tormenta llega la calma.

Es decir, saber ver más allá de las cosas negativas y de lo obvio para darle una nueva perspectiva a la situación. Por algo nuestras abuelas decían eso de«No hay mal que 100 años dure».

Perseverancia y estoicismo.

Se trata de un valor difícil de encontrar en la sociedad actual, ya que la impaciencia reina, amparada en la tecnología y la inmediatez que esta nos proporciona. No conseguir lo que queremos de forma rápida acaba produciendo estrés, sobre todo a las nuevas generaciones. Mientras que las personas con sisu ponen a trabajar la aceptación, que no la resignación, de las cosas que ocurren; descentrando la atención de lo que no funciona o depende de nosotros. Para alcanzar esa  perseverancia se necesitan de momentos de reflexión, de creatividad y reposo.

Pasión por los ideales y metas.

Tener un verdadero convencimiento en lo que se hace. Tener la filosofía noruega de Sisu es tener pasión por un proyecto o un ideal y seguir defendiéndolo aunque el camino se complique o tenga más baches de lo esperado. Pero esto no se nos tiene que ir de las manos; las metas propuestas han de ser realistas, con objetivos pequeños pero paulatinos hasta esa gran meta final, entre otras cosas para ver como, poco a poco, los conseguimos y superamos.

Honestidad e integridad

Basarse en l Filosofía noruega de Sisu significa defender nuestros valores y en lo que creemos. Por ello la honestidad y la integridad son cualidades básicas; tanto con los demás como con nosotros mismos. Este último punto es, quizá, el más importante y el más complicado; ya que los ejercicios de autocrítica no están al alcance de cualquiera.

Valentía y confianza en nosotros mismos

Tener miedo es humano, la valentía consiste en saber enfrentarlo y confiar lo suficiente en nosotros mismos como para pensar que somos capaces de hacerles cara.

Todo esto se puede llevar a cabo invirtiendo tiempos en descubrirnos a nosotros mismos, para cuando lleguen las situaciones complicadas saber como reaccionar. Y, cuando más vamos a conocernos y más crecimiento personal vamos a tener, va a ser justo pasando por esos malos momentos; ya que en esas situaciones descubriremos qué podemos esperar de los demás y de nosotros mismos.

Según afirman los expertos “Está demostrado que un porcentaje significativo de las personas que han experimentado tragedias y situaciones difíciles, han mejorado en el manejo de sus relaciones personales, han tenido un incremento en la fuerza personal aun cuando se sienten vulnerables, la sensación de que su autoestima ha mejorado, una espiritualidad más desarrollada y una mayor apreciación de la vida”.

Por ello, ahora que la mayoría de nosotros tenemos tanto tiempo libre ¿por qué no usarlo en hacer un examen interno y proponernos como “operación bikini” cambiar nuestra forma de ver la vida?