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Las semanas anteriores y posteriores al 8M el Feminismo suele protagonizar la mayoría de las conversaciones, tanto particulares como institucionales. Aunque aun sigue muy borrosa la definición de ese término, cómo aplicarlo o quién puede serlo. Por eso, en este post queremos ahondar en ello y en su expresión más expandida últimamente: el Feminismo en los viajes.

Estos días hemos oído, casi hasta el hartazgo, la palabra Feminismo. Pero ¿tenemos tod@s claro qué es? Sí, deberíamos, mas eso no dignifica nada. Por eso, vamos a empezar con algo muy general y obvio antes de entrar en el tema que nos ocupa: el feminismo en los viajes.

¿Qué es el Feminismo?

Se trata de un pensamiento, convertido en movimiento, basado en que hombres y mujeres tienen los mismos derechos. Hablar del inicio del Feminismo, como se intenta en muchas conversaciones, es absurdo. Ya que a lo largo de toda la historia ha habido tanto mujeres como hombres con esta idea, y que han luchado por ella.

A lo largo de los años, pero quizá más últimamente, este ideal se ha ido maleando, cambiando de forma. Hacia algo que no tod@s queremos, todo sea dicho. Y este cambio ha ido de la mano de corrientes contrarias que lo han intentado demonizar; o de gente que, sin ser feministas, lo que buscan es aprovecharse de la situación.

¿A dónde queremos llegar con esto? Pues a aclarar dos cosas: por un lado, que el Feminismo es eso, la búsqueda de la igualdad; que nadie intente llamarnos “hembristas”, “feminazis” o nada parecido; ni que os confundan haciéndoos creer que el Feminismo es la lucha por la supremacía femenina. Por otro lado: feministas podemos ser tdo@s, de hecho, feministas deberíamos ser tod@s. Tanto mujeres como hombres. Esto no debería ser una lucha de mujeres contra hombres, sino de gente que busca lo correcto contra los que no.

Esa igualdad que tod@ feminista quiere hay que especificarla también. Porque no solo buscamos igualdad en sueldos o en puestos directivos, que también. Sino igualdad en la base: en educación, en oportunidades, de pensamiento. Y este último punto, es, posiblemente, el más importante. Y es que hay un error de matriz en muchos discursos tanto “feministas” como de sus contrarios.

Una feminista no quiere morir soltera, no depilarse, trabajar de directiva y no ser madre. No. Una feminista quiere no ser tachada de <<solterona>> o <<la loca de los gatos>> si decide no compartir su vida con alguien (mientras que los hombres son <<solteros de oro>>). Quiere depilarse si ella se siente mejor así, no porque la sociedad le diga que una mujer con vello es menos femenina. Quiere que cuando haya un puesto vacante en lo que ella está preparada (ya sea dirigiendo una revista de moda, conduciendo un camión o reparando torres eléctricas) se tenga en la misma consideración su currículum que el de cualquier varón contrincante. Y quiere decidir si ser madre o no, sin que por ello se ponga en tela de juicio si es más o menos mujer.

Pero todo lo contrario es igual de feminista. Una mujer que DECIDE ser madre, depilarse para ponerse una minifalda o casarse con el novio de toda la vida ¡es igual de feminista! Lo que nos hace libres es la posibilidad de decidir qué hacer con nuestra vida, no que nadie elija por nosotras.

Esto afecta al mundo de los viajes también. Entremos ya en materia. Pues uno de los saltos feministas por excelencia ha sido la oleada de mujeres viajando solas. Y volvemos a tener un error de base. No es más feminista la que solo viaja sola. L@s feministas buscamos el derecho de que una mujer pueda viajar sola si quiere, sin que nadie la mire raro por ello, sin que corra riesgos por hacerlo. Si queremos viajar solas, queremos poder hacerlo. Mas, si por el contrario, preferimos hacerlo acompañadas, ya sea de nuestro padre, novio, amigo o vecino del 4º, hacerlo también, sin ser juzgadas ni por nadie ni por nada.

La realidad del feminismo en el mundo.

La mayoría de nuestr@s lectores sois españoles, y aunque desalmad@s hay en todos los sitios, tenemos la suerte de que España es un país bastante abierto, en el que una mujer viajando sola por nuestros maravillosos pueblos no supone un problema, generalmente.

Debemos saber que no todos los países son iguales y que gente mala hay por doquier. Y es que, por mucho que nos pese, sigue habiendo muchos países donde no solo el Feminismo ni se lo plantean, sino que el hecho de que las mujeres hagan lago solas está penado (por ejemplo, hasta 2018, una mujer saudí no podía conducir, así que imaginaos pretender hacer un recorrido por el país alquilando un coche). Pero sin llegar a esos extremos, las mujeres seguimos estando expuestas a muchos peligros (tan solo tenemos que recordar el caso de Marina Menegazzo y María José Coni, turistas argentinas que estando de vacaciones en Ecuador fueron secuestradas, violadas y asesinadas en 2016).

Buscando ayudarnos, no estar tan solas cuando viajamos se han creado foros, páginas en redes sociales y Apps como Opositora viajera,  WOM viajesFocus on Women, entre otros muchos . Entornos en los que intercambiar consejos y datos de alojamiento y transporte. El auge de blogueras, comunidades y agencias solo para mujeres facilita que cada vez más mujeres se animen a explorar el mundo.

El feminismo en los viajes

Las búsquedas de viajes solo para mujeres ha crecido en los últimos años un 131%, y al escribir en el buscador “solo female travel”, Google lanza 439 millones de resultados. Aquellas que se han lanzado a viajar solas son consideradas poco menos que heroínas. Y eso, bajo nuestro humilde punto de vista, es otro gran error. Pues mientras sigamos hablando de que ciertas mujeres son valientes por el hecho de viajar, admitimos las que no lo hacen están en una situación de fragilidad.

No queremos convertir el post El feminismo en los viajes en una lista con “cosas que hacer viajando si eres mujer” porque pensamos que puedes hacer lo que quieras; ni del tipo “cómo ser una feminista de pura cepa en tu viaje” porque lo que tienes que hacer es disfrutar de la aventura. Lo que queremos con El feminismo en los viajes, es que recuerdes una serie de cosas, en tu viaje y en tu día a día:

  1. No importa si eres hombre o mujer. Lo que importa es que eres una persona, y eso ya te da derecho a disfrutar de tu vida como quieras hacerlo (sin dañar a los demás)
  2. Basándonos en el punto anterior. No en todos los rincones del mundo hay esa libertad. Investiga el destino antes de viajar.
  3. Tu viaje es tuyo, y puedes vivirlo como quieras: sol@, con amigas, con amigos, con tu pareja… que nadie te haga sentir mal por elegir viajar con tu pareja o por querer hacerlo sol@.
  4. Recuerda que, si necesitas ayuda (que no eres peor ni mejor por necesitar ayuda y solicitarla) a las mujeres no se nos ve como un peligro. Y eso puede facilitar que la gente nos ayude o se nos acerque. Pero, precisamente porque no parecemos peligrosas, somos un blanco fácil. No te fíes de cualquiera.
  5. Viaja para aprender diferentes culturas y ambientes, para tener una perspectiva amplia del mundo, para romper tu burbuja de confort, para ver los paisajes más impresionantes, para experimentar modos de vida totalmente diferentes… No para justificar o demostrar que tu modo de vida es más o menos feminista. El hecho de que te consideres libre e igual a cualquier otr@ para emprender ese viaje ya te hace una gran Feminista.
  6. No hagas caso a los perfiles. El cliché de que solo viajan solas las mujeres sin pareja, de unos 50 años e intereses culturales; o bien las jóvenes con amigas con espíritu inquieto; es solo eso, un cliché. Y nosotr@s somos mucho más que eso. Si  eres una mujer con pareja que se lanza a viajar sola porque a la otra persona no le gusta viajar !hazlo!, si sois un grupo mixto con ganas de hacer un roadtrip ¡hacedlo!

Dicho todo esto, queremos concluir el post El feminismo en los viajes con la frase <<Invertir en viajar es invertir en uno mismo>>. Así que invierte en ti mism@ (cuando se pueda, que ya está cerca poder salir a explorar mundo). Y recuerda que puedes seguir informad@ de todo lo que te interesa en nuestro blog, y en nuestras redes sociales: Instagram y Facebook.

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