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El coche eléctrico no para de ganar adeptos en nuestro país. Si bien es cierto que su cuota de mercado aún es minoritaria en comparación al coche convencional, también es cierto que las ventas de este tipo de vehículo crecen mes a mes. Y así lo muestran las estadísticas de ventas. Tal y como recogen desde el portal Motor.es, las matriculaciones de vehículos eléctricos ascendieron a 11.257 unidades entre los meses de enero y septiembre de 2020, lo que supone un 23% más que en el mismo periodo de 2019.

Quizás, uno de los motivos por los que la gente aún es reticente a la compra de estos modelos es el desconocimiento de los coches eléctricos. Por ello, vamos a dejarte hoy algunos aspectos que debes tener en cuenta y algunos consejos que pueden servirte si tienes en mente que tu próximo coche será enchufable. Ya te adelantamos que no todo versa en torno a la autonomía.

El componente principal en el que debemos fijarnos es la batería. Su capacidad se mide en kilovatios-hora y, como es de suponer, cuanto mayor sea el número de kWh, mayor será la batería y más cantidad de energía podrá almacenar.

De estos kilovatios hora dependerá también el consumo, otro de los aspectos más a tener en cuenta. Se mide en kWh consumidos por cada 100 km.

Pasamos después a hablar de autonomía que, como comentábamos antes, es uno de los aspectos que más preocupa a aquellos que se plantean la compra de un coche eléctrico. A día de hoy, los coches eléctricos existentes cuentan con una batería que oscila entre los 200 y los 600 kilómetros. De media, y por regla general, rondan los 300 kilómetros.

¿Y la carga? ¿Cuánto tardará en cargarse? Pues esto dependerá de cuán grande sea la batería y de la potencia del sistema eléctrico, de si es alterna o continua… A mayor autonomía y mayor capacidad, mayor tiempo de carga.

Dicho esto, vamos a fijarnos ahora en otros aspectos que no tienen tanto que ver con las “tripas” del vehículo, sino de su uso o de cómo actuar una vez lo tengamos.

Empezamos por su uso. Aunque como mencionábamos anteriormente la media ronda los 300 kilómetros en los vehículos actuales, lo cierto es que el coche eléctrico es una mejor opción para trayectos más cortos, por dentro de la ciudad, por ejemplo. Para los viajes por carretera, que por supuesto también se pueden hacer, habría que planificar las paradas necesarias para recargarlo. Y, sobre todo, estudiar con antelación dónde poder hacerlo, puesto que aún a día de hoy los puntos de recarga no son demasiado habituales.

Volvemos a la misma pregunta de antes. ¿Y la carga? ¿Dónde vamos a realizarla? Otro aspecto que debemos planificar y ver si lo haremos en casa por las noches (en este caso quizás sea aconsejable contratar una tarifa nocturna), cerca del trabajo en un punto de recarga pública…

Terminamos con el precio. Los coches eléctricos suponen un desembolso inicial mayor que los vehículos convencionales, pero también es cierto que a la larga pueden resultar más económicos. Por un lado, la electricidad, hoy por hoy, es más barata que el combustible. Además, el mantenimiento, con un menor número de componentes y la ausencia de cambios de aceite y filtros, por ejemplo, los costes son de hasta un 60% menos que un modelo de combustión. Y, por otro lado, existen ayudas gubernamentales para propiciar el aumento de las ventas. Por lo que, si te decides por un coche eléctrico, no dudes en informarte a este respecto.

 

 

 

 

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