El patinete eléctrico se ha convertido en un habitual en las calles españolas. Su tamaño, funcionalidad, su sencillo y barato mantenimiento y que es fácil de transportar (en caso de necesitar usar también transporte público) y guardar en el trabajo o en casa, le han hecho ganar terreno como un medio de transporte más. Por no hablar de evitar los grandes atascos que, cada hora punta, se forman en las grandes ciudades. Con todo, la Asociación de Usuarios de Vehículos de Movilidad Personal (AUVMP) estima que actualmente hay en España unos 20.000 patinetes de uso particular y otros 5.000 de alquiler repartidos entre varias ciudades, aunque reconoce que el dato concreto se desconoce,  «puesto que ni siquiera muchos ayuntamientos lo tienen».

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de circular con uno de estos vehículos? ¿Hay una normativa para su uso? Lo cierto es que ante el aumento de los patinetes eléctricos en las zonas urbanas, y a la espera de una normativa que vaya en línea de lo que se debate en la Unión Europea, la Dirección General de Tráfico publicó, a finales del pasado año, una instrucción transitoria en la que se establecían algunos criterios a los que están sometidos los vehículos de movilidad personal, categoría en la que entran los patinetes eléctricos.

Entonces, ¿cuáles son los comportamientos sancionables cuando se circula con un patinete eléctrico? Según la instrucción de la DGT, se destacan estos puntos:

  • Obligatoriedad de someterse a las pruebas de alcohol y drogas, siendo sancionados con la misma cuantía económica que si se conduce otro vehículo.
  • Prohibición del uso del teléfono móvil.
  • Prohibición del uso de cascos o auriculares conectados a aparatos reproductores de sonido.
  • El uso del casco, así como de otros elementos de protección, y ante la falta de una regulación en el Reglamento General de Circulación, se regirá por lo que disponga la correspondiente Ordenanza Municipal. No obstante, es recomendable su uso como medida de precaución.
  • Prohibición de circular por aceras y zonas peatonales, puesto que el artículo 121 del RGC prohíbe la circulación de cualquier vehículo por las aceras (excepto a monopatines, patines o aparatos similares que lo hagan exclusivamente a paso de persona). Este punto, sin embargo, es controvertido. Hasta el momento, lo normal es que las ciudades adopten estas recomendaciones de la DGT y obliguen a los patinetes a circular por la calzada y nunca por las aceras. Pero, al no ser un reglamento obligatorio, lo cierto es que muchos ayuntamientos prohíben su uso por la calzada y obligan a los patinetes eléctricos a circular por las aceras y a la misma velocidad que los peatones.
  • Sólo puede ser usado por una persona, prohibiendo llevar un pasajero.
  • Necesidad de utilizar prendas reflectantes o sistema de alumbrado durante la noche.

Otra de las dudas de muchos a la hora de comprarlo, y quizás una de las reticencias más comunes para hacerlo, es la autonomía y la recarga de la batería del patinete, así como el coste de hacerlo. Los que se mueven en la categoría de estándar, que son los más comprados, tienen una autonomía que ronda los 30 kilómetros. Y su batería, de 7.800 mAh, tarda en cargarse unas cinco horas. Y este tiempo no supone un gran desembolso de dinero. Más aún, si lo comparamos con el precio del combustible. Según los cálculos realizados por el medio La Vanguardia, en el caso de un patinete eléctrico estándar, cargar al 100% la batería del patinete costaría entre 0,18 y 0,26 euros.

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